La noticia, en titulares: "Valladolid tendrá el primer edil con síndrome de Down de España".
Ea. Aplausos, vítores y demás fanfarria para celebrar un logro más de una demagógica política de igualdad (que siempre busca enrasar sin permitir que nadie destaque) que en este caso, además, marca "bola y partida extra": Down y mujer, dos pájaros de un tiro.
Mientras España entera sitúa la imagen de esta nueva chica en una hornacina para adorarla, venerarla y besar sus pies semidesnudos en otro agosto calenturiento, a algunos nos llevan los demonios. ¿Dónde vamos a llegar?, pensamos. ¿Qué país es este que se enorgullece de que una persona con facultades intelectuales mermadas -deficiencia mental, se denomina, sin más pañitos calientes- alcance un puesto de relumbrón en una alcaldía?
Es que es muy trabajadora, tenaz y disciplinada.
Será la única en España, visto lo visto.
Es que es un ejemplo de esfuerzo personal y superación.
A los demás, debe ser, nos lo regalan.
Es que "el alcalde me eligió porque me tiene mucho amor".
Aroma de rancio nepotismo con toques paternalistas en semiputrefacción.
No tendrá responsabilidades de gobierno.
Pero cobrará como si las tuviera, fantástico.
Por suerte no somos pocos, aunque sí franca minoría, los que nos hacemos cruces con la buena nueva. La gente -que tiene muy mala follá y bastante gracia cuando se pone- se muestra incrédula y pregunta: ¿seguro que es la primera?
Mrs. Pipigreen
Al final acabará convirtiéndose en un icono vivo de la ciudad, la vestirán de mascota y la llevarán al stand vallisoletano del Salón Erótico de Barcelona para presentar la furry fandom movie entre un León y una borrega.
ResponderEliminarVálgame Dios lo que ha salido por esa boquita suya, Mr. Pipiwhite. Mire que yo tengo unas dotes increíbles para visualizar posibles...
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