lunes, 5 de agosto de 2013

¿Es aquí la terapia low cost?

Caminaba el otro día hacia casa con la cena recién comprada en el MacÑordas cuando, a la altura de un locutorio, tuve que salirme de la acera, ocupada por tres damas ceñidas en la ropa de sus nietas, que platicaban sentadas en sus sillas de coca-cola a la puerta del negocio, tal como hacía mi abuela en el pueblo con las vecinas todas y cada una de las calurosas tardes de Agosto de la deprimida y depresiva Nava de Santiago. Podría haber pasado por el medio inundándoles el olfato de aroma a hamburguesa low cost, ganas no me faltaron, pero hubiese sido inútil porque dos metros más allá sus supuestos maromos, que habían resuelto sus problemas de aparcamiento cruzando el coche de calle a pared, bebían cerveza y perreaban al ritmo de modulaciones venidas allende el ancho océano sobre los mismos baldosines por los que evidentemente yo no podría pasar.

Me considero una persona tranquila, feliz y despreocupada, pero he observado que, de un tiempo a esta parte, blasfemo por lo bajini ante muchas situaciones cotidianas que en teoría me deberían importar un pimiento, pero que en la práctica me revientan. 

De ahí este espacio, que he abierto con la esperanza de que me sirva de terapia y me ayude a redimirme con el mundo, cada vez más poblado de ... [inspiración, espiración]. 


Mr. Pipiwhite

1 comentario:

  1. ¿Gente encantadora?
    Va a ser que no...
    Inspirar y espirar, Mr. Pipiwhite.

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Desahogándose con nosotros